Funiku

Funiku

Mi nombre no me pertenece y lo que escribo mucho menos. Todo aquello semejante a la realidad es mera casualidad. Existe un inconsciente colectivo que me susurra y transporta a las injusticias de esta ciudad ploma repleta de basura plástica y smog. Llevándome a un recoveco casi abandonado. Las pequeñas poblaciones cercanas al aeropuerto; lugares místicos, extraños, satánicos y con hambre de libertad. Mi afán es incomodarte y que ojala aceptes a chuparme la vagina mientras aborto a un o a una bastarda más de esta asquerosa realidad sin futuro.