Pero son las ramas mismas prueba de que La Tierra algo se trama.
O Algo determinó hace mucho tiempo
Antes de nuestra aparición en ella, en la superficie de ella, justo después del último de los Grandes Desastres
Aquel en donde murieron Los Gigantes
Que montaban tiranosaurios como si fuesen caballos
Y toreaban triceraptos sin ninguna conciencia animalista
Ni el mínimo escozor moral en su mentalidad de Piedra.
Los gigantes que adolecían de un segundo ojo
Con uno solo miraban y se acariciaban la barbilla
Dándose golpes poderosos golpes que las manitas tiranosaurias
No podían imitar. Allí los dinosaurios encontraron las razones de su inferioridad. Y de su placer: para dominarlos, los gigantes, les hacían cariño en el cogote y en la mandíbula.
Y ellos cerraban los ojitos
Y movían la patita.