“Si verdaderamente es potencia de ordenar los cosas, potencia de poner en serie los fenómenos, el punto de vista es condición de surgimiento o de manifestación de una verdad en las cosas”
Gilles Deleuze[i].
Entonces, así, negro como la sombra del esqueleto
Puesto en algún lugar desconocido
Aislado por todos lados franqueado de paredes
Gatos, mujeres, borracheras
Persiste un ciego asombro por las ventanas innombrables
De rayas y tigres odiando la falta de
Rojos ríos rosas ríen rayos QUE
Fueron fuertes fuentes faltando falsos al
Tonto torpe trueno traumático QUE
Salta silencioso santamente sondeando la sanidad del
Mar muriendo meloso
Y desamparado[ii]
Un hoyo:
Falto de semen
Desperdiciado en manos
Y en boquitas, en conchitas
Y en culitos
QUE
Tantas neuronas neuróticas adictas a toda distracción
Para no rugir ni restringir rigiendo y rodeándolo
A él, elefante, elemento no incandescente
Apagado y apartado del desamor
De un gato;
Ron[iii] ronroneando semidesnudo
QUE
La mano mueve tristemente (los tigres que tristes tragaban en el trigal)
Ante la completa y absoluta y angustiante
Falta de sangre y carne
De carne y sangre
Arropado de ese frío en el olvido de las máquinas
Que le alejan de la pulga revoltosa que molesta
Acumulando paja, sueñi, rabia, angustia (holi-chai)
¡Ficta! Filositosis multiorgásmica de todos los colores
Para volver y ser
Niño transparente desde el cielo mirando un triciclo
Como el grillo tan ruidoso enorme de los conjuntos
Que muelen el aire del río y conciben
Las sudestadas enormes que son el alivio
Empollando lo divino y lo profano
O cualquier cosa que más dadá.[iv]
[i] 28 días después del nacimiento del artista, un domingo 16 de diciembre de 1986, Deleuze habló de esto en aula llena de parisinos y uno que otro inmigrante. Un ciclo lunar de luna llena a otra medio vacía por la carencia de nacimiento ¡tanto nacimiento! Un ciclo lunar
Un ciclo lunar
Un ciclo lunar.
Era domingo. Queda bastante claro que ese era el púlpito de Deleuze empotrado en la Iglesia de los Gilles. Y Deleuze empieza con lo mismo que Dios.
[ii] Pareciera Perecer Pero Padece de Pereza Para Poder. Posiblemente podando pasto persuadido por el Padre perecerá. Pero la paz penetra primeramente en pobres patanes sin prestancia para primar en la plastificada pretensión preHumanitaria.
[iii] Ron se llamaba el gato.
[iv] Sobre los últimos tres versos, el artista cree percibir, más bien, el artista, completamente seguro de que la cadencia final puede, muy bien, tener dos soluciones, ambas correctas, cree que el poema en su totalidad se merece sólo una. La versión definitiva es la más arriba señalada, pues es esta la que produjo la misma escritura del poema. El artista, generoso con el lector, ofrece una segunda:
Las sudestadas enormes que son el alivio:
Empollado en sí, lo profano y lo divino
Cualquier cosa puede ser, que más
Dadá.